mes de la masturbación
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Por qué celebrar el mes de la masturbación

Mayo es el mes de la masturbación. ¿Por qué es importante celebrarlo?

Sí son súper indignantes las evidencias de cómo la ciencia médica se ha desarrollado bajo una visión patriarcal. Les asusta la idea de que las mujeres nos apropiemos de nuestro propio cuerpo. Si no fuera así, ¿por qué la exposición del cuerpo femenino, su exploración y nuestra búsqueda del placer habían (¿han?) sido suprimidas (e incluso satanizadas) de su bibliografía?

Actualmente (algunas) podemos (darnos el lujo de) gritar a los cuatro vientos las palabras: “vulva”, “clítoris”, “orgasmo”, “eyaculación femenina”, pero no siempre fue así. La parte deliciosa del sexo, ya sabemos, ha estado supeditada al mandato moral/social/religioso e incluso político de que el cuerpo femenino está hecho para procrear. Y es fascinante escuchar cada vez a más mujeres entendiendo que esto, por muy supervivencia de las especies, no va dentro de su programa de vida.

Así como se ha destacado la reproducción dentro el escenario del coito, otros temas están en la cabeza de la sociedad (patriarcal, ya sabemos): la penetración masculina, el orgasmo masculino, la eyaculación masculina. Evidentemente, en la relación sexual el asunto no es equitativo para las mujeres; además de que no tenemos algo con lo cual penetrar, está el tema de que eyaculamos “internamente” y de que podemos tener todos los orgasmos que queramos. ¡TODOS! Lo cual, dentro de las relaciones heterosexuales, está limitado por esta idea de que ellos, tras eyacular, pierden la erección y el pene se torna flácido y “déjalo descansar”.

El placer femenino tiene al bendito clítoris como aliado. Los cuerpos con clítoris no dicen otra cosa más que placer.

Por todo lo anterior, la búsqueda del placer no solo se festeja durante solo un día, el mes de la masturbación (¿femenina?) se celebra a lo largo de 31 jornadas (o durante la vida misma).

La autoerotización tiene mucho que ver con la manera en la que entendemos el sexo. Lamentablemente algunas personas han sido educadas bajo ciertas creencias y pautas de comportamiento que condicionan y modulan su conducta masturbatoria. Muchas están marcadas por mitos que han venido arrastrándose desde los tiempos en los que la masturbación representaba la expulsión de “los humores sobrantes” (el exceso de esperma) que en las mujeres incidía en la urgencia de liberar sus supuestos “ataques de histeria”.

En otros tiempos la masturbación llegó a ser considerada algo indigno, que iba contra la posición y el prestigio social. Y como es algo que se realiza en solitario también se decía que era una práctica “de segunda” para los pobres (que no podían pagar por sexo), los infortunados, los indignos y las feas. Luego vino la Edad Media, dios y los dictados médicos que hablaban de que el “masturbador” podía sufrir las consecuencias nocivas de la fricción y que sería castigado por andar despilfarrando su semen. Claro, todo esto para los hombres, a las mujeres sencillamente les cauterizaban el clítoris, para evitar que “cayeran en el pecado” y obligarlas a seguir cumpliendo con una masculinista función reproductora.

El placer femenino es imprescindible en nuestro día a día. Ya superamos ver la masturbación como un pecado o como algo que nos va a degenerar moralmente, y entendimos que forma parte de la sexualidad. Todos conocemos los beneficios de la masturbación: es una práctica sexual placentera y saludable, que ayuda a la liberación de estrés, por lo que es una fuente de relajación, es importante para el desarrollo de la sexualidad y ayuda a estrechar los lazos afectivos.

Es muy alto el porcentaje de mujeres que aseguran que el placer obtenido mediante la masturbación es más intenso que el conseguido por la penetración vaginal. Por eso ahora, y para celebrar por todo lo alto el mes de la masturbación, compartiremos la técnica ‘Rock ‘n roll’, de Betty Dodson,  para conseguir un orgasmo en cuatro actos:

1. Recuéstate boca arriba con las piernas dobladas a la altura de las caderas (“envía pensamientos amorosos a tu cuerpo”).

2. Mueve la pelvis hacia el ombligo y aprieta el músculo del piso pélvico y luego relájalo, mientras regresas la pelvis al suelo. Inhala mientras mueves la pelvis hacia adelante y aprieta el músculo; y exhala mientras sueltas el músculo y regresas la pelvis al suelo. Respira constantemente y evita tensarte.

3. Respira, aprieta, relaja. Repite mientras pones atención a lo que sientes.

4. Agrega estimulación al clítoris con tus dedos (presiona, desliza, dibuja círculos, y penetración vaginal.

Mira aquí el paso a paso descrito de una manera monumental.

Ahora anda a tu cama y sé dueña de tu propio cuerpo y placer no solo durante el mes de la masturbación sino todos los días de tu vida.

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