Somos una y somos muchas
Foto: Blanca Basti.

Somos una y somos muchas: narrativa visual en clave femenina

Las fotógrafas mexicanas se han reapropiado de su mirada y han construído un discurso para nombrarse desde sí mismas. El trabajo de 58 de ellas se expone en las rejas de Chapultepec bajo el título: ‘Somos una y somos muchas’.

Una mujer con semblante serio lleva un vestido color salmón y un mandil azul, está parada frente a la cortina de un negocio cerrado, toma su cabellera con sus manos y levanta los brazos. Una joven desnuda está sentada entre una malla de gasa y varias decenas de flores secas, reposa su cabeza en sus rodillas, abraza sus piernas con el brazo izquierdo y con el derecho se cubre el pecho. Una anciana está de espaldas, los pliegues y las marcas en su piel revelan el camino andado.

Las miradas de las fotógrafas mexicanas abordan distintos temas. Abandonan lo puramente antropológico y dejan de fungir como testigo ajeno para distinguirse por su compromiso desde lo subjetivo: el cuerpo y el territorio. Para Nirvana Paz, una de las integrantes y promotoras de la Red de Fotógrafas en México, quienes están detrás de la selección de imágenes que integran la muestra: “La mirada femenina no está dada por el hecho de ser mujer, si no por la perspectiva y el vínculo que se tiene con los temas tratados”, señala.

Una mirada femenina podría distinguirse por el estrecho vinculo, el compromiso desde lo subjetivo, el cuerpo, el territorio; con los temas que cada una explora. Creo que poner atención a ello permite contemplar nuevas narrativas y nuevas formas de nombrarnos todos”: Nirvana Paz.

Somos una y somos muchas: narrativa visual en clave femenina 1
Foto: Lourdes Díaz

El título ‘Somos una y somos muchas’ retoma el sentido de colectividad y apoyo mutuo que proponen diversos movimientos feministas, los cuales plantean un trabajo desde lo individual pero también el apoyo, acompañamiento y respaldo que implica la labor en grupo. En esta exhibición se busca visibilizar el trabajo de las fotógrafas en el país, descentralizar las miradas y narrativas (conocer lo que se hace fuera de la Ciudad de México), y compartir otras formas de contar y representar la realidad.

‘Somos una y somos muchas’ es un proyecto que se viene cocinando desde el año 2019, cuando se realizó una convocatoria interna en la que se solicitó el trabajo de fotógrafas de todos los estados de México. La obra se expondría en 2020, pero debió suspenderse por la pandemia. La selección final incluye imágenes de fotógrafas de diferentes generaciones, algunas con importante trayectoria y otras que van iniciando.
Mi intención fue principalmente conseguir una mirada amplia a la diversidad de creaciones visuales que las fotógrafas en México realizan, pero también me pareció importante aquella que indaga y trabaja desde una narrativa en clave femenina, y de esta manera dar cuenta de otras formas de contar y representar el mundo y aún más importante, otras formas de ser mundo: Nirvana Paz.
Somos una y somos muchas
Foto: Andrea Tejeda

Aunque Nirvana Paz explica explica lo arriesgado que resulta definir “la mirada de las fotógrafas mexicanas”, explica que lo que sí se puede hacer es “reconocer acercamientos importantes desde lo femenino, donde estas diversidades se abordan permitiéndose ser tocadas, atravesadas y detonadas por aquello que miran“.

Las fotógrafas mexicanas que forman parte de la Red han trabajado en conjunto, de manera colaborativa y en estrecho diálogo para construir espacios no solo para exponer, si no para generar sinergias en el momento creativo: “Nos alimentamos e intercambiamos de más información y experiencias de nuestras compañeras, eso no puede ser más que enriquecedor”.

Para Paz, el principal reto de ser fotógrafa en México “exige seguir haciendo evidentes las diferencias de posibilidades, las marginaciones que esto provocan, el uso y abuso de discursos que desde nosotras surgen”. Para las artistas que forman parte de la red, la unidad y la colectividad marcada por la horizontalidad ha ayudado a ellas mismas quienes se nombren y cuenten sus propias historias a partir de quiénes son.

Somos una y somos muchas