¿Y qué se siente usar el Satisfyer?

Satisfyer

Cuando una mujer sonriente y eufórica habla del Satisfyer, la primera pregunta que viene a la mente de la atenta escucha es: ¿Y qué se siente? Claro, porque la sexualidad (en general) femenina (en particular) es un gran tabú.

Desde que íbamos al catecismo o más bien desde antes, cuando nos aleccionaron a llamar ‘cosita’ a nuestro órgano reproductor femenino, se encargaron de querer meternos en la cabeza que el objetivo último de la relación sexual era la reproducción. Nada más insoportable.

Aunque ha pasado un siglo de que las mujeres comenzaron a usar la bicicleta en la época victoriana, provocando pudor en quienes las observaban, y escandalizando a quienes echaban a andar su imaginación pensando en que la bici provocaría daños en los genitales y en la fertilidad femenina, en realidad las cosas no han cambiado tanto: las mujeres seguimos siendo vigiladas; particularmente en el aspecto sexual.

Preguntarnos qué se siente sentir placer en el clítoris no es ocioso. Vamos, hasta hace algunos pocos años nos hablaron del único órgano que tiene la función exclusiva de provocar placer en las mujeres. Y aunque las benditas feministas se han encargado de darle difusión, ya salió un investigador que le atribuye una segunda función –que, ¡adivinen con qué tiene que ver!, ajá, con la reproducción–. Para los fines que nos conciernen, esta pequeña protuberancia está ahí para ser vista, tocada, chupada y succionada: precisamente para ser vista, atendida, tomada en cuenta, para llevar a las mujeres al orgasmo.

Lo que nosotros llamamos clítoris en realidad es “la punta del iceberg” de un órgano interior mucho más grande de lo que se ve (puede llegar a medir hasta 10 centímetros de largo). A lo que tenemos acceso, porque está en la superficie de nuestro cuerpo, en la vulva, es al glande del clítoris, ubicado en la unión de los labios menores; internamente se sabe que el clítoris es “tan grande” que abraza a la vagina.

Clítoris

Resulta que solo la punta del clítoris tiene el doble de terminaciones nerviosas que el pene; es decir, de seis mil a ocho mil (el pene tiene cuatro mil; y para los hombres es un triunfo “venirse”/alcanzar el orgasmo más de una ocasión, punto, una vez más, para las mujeres).

Cuando una mujer está excitada, el glande del clítoris se llena de sangre y se hincha; cuando se acerca al orgasmo, se contrae contra el hueso púbico. Aunque en cuestión de orgasmos el clítoris se manda solo, la penetración vaginal estaría indirectamente conectada con él y activaría las secciones internas por presión o vibración provocando todavía más placer.

¿Por qué atenderíamos al clítoris antes que a la penetración vaginal? Por cuatro razones: 1) el sexo se ha construido para darle prioridad a la penetración, dejando del lado el placer femenino porque 2) aunque los hombres van por la vida diciendo que les interesa provocar placer en las mujeres, es un porcentaje mínimo el aquellos que se interesan/preocupan por darle sexo oral a las mujeres (¿soy la única que ha tenido tan mala suerte?) y es que finalmente 3) no estoy segura de que las guías que les enseñan cómo hacerle sexo oral a su mujer sean 100% certeras/efectivas/basadas en testimonios de mujeres.

La maravilla del succionador del clítoris Satisfyer– se basa en que este aparato dura el tiempo que hayas cargado tus baterías (mucho más de 30 minutos, mucho más; si decidiste invertir una hora en tu placer, serás premiada: tienes el tiempo en tus manos). Y no olvidemos que los movimientos y la intensidad del Satisfyer siempre estará bajo el control de quien lo manipula: tú. Y nadie mejor que tú sabe con qué movimientos siente más rico y hasta dónde quiere llegar.

Claro que lo fabuloso del Satisfyer no está en averiguar qué se siente que te succionen el clítoris sino en que, por primera vez, alguien se preocupó por enfocar la atención en el placer femenino clitorial.

Si el mensaje empoderador del párrafo anterior no fue suficiente y todavía quieres saber qué se siente usar el Satisfyer, aquí la respuesta: Imagínate que finalmente alguien se ocupa de masajearte los pies, de lamerte los muslos, de morderte las ingles, de besarte el cuello, los hombros, las orejas, de poner sus labios, su saliva y su mirada en lugares en los que antes nadie más se había fijado. Estremecimientos. Emoción. Alegría. Lujuria. Diversión. Asombro. Esperanza.

Todo eso se siente con el Satisfyer.

Sandra Lucario

Mexicana, 37 años. Estudié periodismo en la UNAM, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. He trabajado en Quién.com, Chilango.com, Garuyo.com, HuffPostMéxico.com. Actualmente trabajo en Univision.com y estudio una maestría de fotografía y estudios visuales.

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