Vulvísima: una colectiva que fortalece la autonomía de la mujeres

Vulvísima

¿Cuántas veces has escuchado hoy la palabra “verga”? ¿Una?, ¿dos?, ¿más? ¿Y la palabra “vulva”? La respuesta, seguro, no es muy alentadora. De “vulvísima“, mejor ni hablamos.

Hola, ¡cultura falocentrista!

Al igual que otras mujeres que decidieron ir en contra de las expresiones culturales y sociales que se concentran en la idea de que lo masculino es el eje central y fuente de poder y autoridad, Avelina Fonseca decidió crear un proyecto que se enfocara en la corporalidad femenina, pues, dice, “urgía exponer más vulvas y úteros libremente por las calles”.

Así, con su objetivo muy claro, a finales de 2018, esta emprendedora que nació y creció en un barrio popular de Iztapalapa (Ciudad de México), puso en marcha Vulvísima: una colectiva socio productiva desde la cual mujeres ponen en la mesa —y en el vocabulario de muchos— la anatomía femenina.

Vulvísima
Cortesía

No solo eso, también la convirtieron en protagonista de playeras, bolsas, libretas y otros artículos de uso cotidiano para mostrarla con orgullo: “Quería que ocupara el espacio público en todos los sentidos”, me explica Avelina en voz alta por teléfono, mientras camina hacia la parada del camión.

El proyecto de Vulvísima se gestó en 2016, dentro de una cárcel de mujeres en la Ciudad de México. Avelina llevaba cuatro años trabajando temas de prevención social de la violencia, pero fue ahí en donde pudo trabajar específicamente con otras mujeres y socializar los problemas que las aquejaban.

La pobreza y el “deber ser” oprimen más cuando se es mujer.

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“Trabajar con ellas me hizo darme cuenta de que estaba chido hacer prevención social, las intervenciones comunitarias y los talleres de habilidades psicosociales, pero que no era suficiente porque no cambiaban su situación, al menos económica. Es decir, no les brindaba otras oportunidades”, cuenta.

Más tarde, las actividades motivaron el sueño de montar un taller para que las reclusas pudieran producir accesorios que les diera un sustento. Por temas burocráticos, no se hizo realidad. Sin embargo, Avelina no abandonó la idea y la transformó en la colectiva que hoy se enfoca en revisar aquello que está dificultando la autonomía de la mujer, tanto económica como corporal y amorosamente, para incidir de forma comunitaria y poder fortalecerla.

“El tema de la autonomía me parece fundamental. La socialización y el mandato social impuestos a las mujeres indican que su deber y realización personal depende de otros. Está vinculado a la obligación de tener pareja o familia”, explica.

En este sentido, Avelina dirigió las acciones de Vulvísima a la creación productiva y la intervención social. Es decir, al mismo tiempo que busca colaborar con ilustradoras, diseñadoras, bordadoras, serigrafistas, tatuadoras y costureras para producir y comercializar artículos, va entretejiendo, mediante talleres y charlas, los temas de género y autonomía con un enfoque de feminismo comunitario, lo que las ayuda a superar barreras y a pensar en hacer negocio con otras mujeres.

Vulvisima
Vulvísima/Instagram

Hacer negocio entre morras

“Las mujeres nos juntamos muy poco para hacer negocio, tiene que ver con que durante años se ha pensado que buscar generar dinero es algo masculino”, afirma Avelina. “Queremos borrar esta idea y empujar el negocio con mujeres, que todos los beneficios económicos y alianzas que puedan surgir sean para su beneficio y autonomía, para que empujen a otras mujeres”.

Para crear estas relaciones más igualitarias e inclusivas, en Vulvísima priorizan que la parte de la cadena productiva que pueden controlar esté llevada por mujeres y sea pagada a un precio justo; además, claro, de brindar el reconocimiento explícito a cada una de las manos que colaboraron.

Bajo este esquema, hasta ahora han creado playeras con 10 diseños, cada uno con un mensaje diferente.

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Vulvísima/Instagram

Crear más redes

Avelina piensa que otra forma de fortalecer la autonomía de la mujer es hablando de los obstáculos que se creen personales, pero que forman parte de un sistema de opresión. “Es muy importante empezar a construir espacios en donde nos demos cuenta —entre todas— de que por más que la modernidad nos dice autónomas y empoderadas, la verdad es que nuestro corazón y pensamiento sigue siendo tradicional y diario luchamos en soledad contra él”, agrega.

Socializar estos dolores y compartirlos ayuda mucho a transmutarlos, trascenderlos, pero también a verlos como algo sistémico y que requiere que luchemos juntas contra esto”.

Y para darle una trinchera a esa lucha, Avelina organiza conversaciones y talleres gratuitos que aborden temas sobre feminismo, nuevas masculinidades, relaciones afectivas y no violencia; además de género y placer.

Mes con mes intercambian los temas, así como los formatos.

Por ejemplo, ahora, en tiempos de Coronavirus, las conversaciones que normalmente se realizan con grupos de entre 5 y 30 personas, se trasladaron a Instagram con un cupo ilimitado.

Síguelas en su cuenta de Instagram para enterarte de su programación y sumarte a este grupo de mujeres que nos hacen pensar en temas ¡vulvísimas!

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Vulvísima/Instagram

Claudia Aguilar

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